Quién serás tú que lo guardas, que lo sabes?
Si tan sólo pudiera volar bien lejos, así miles de kilómetros para poder gritar, para poder alcanzar esa paz, para encontrar ese silencio.
¿Sabes tú lo que me he costado combatir sola? Si, a veces se convierte en una especie de combate, ya sé que no debería ser así… pero no puedo controlarlo.
A veces es como algo que me arrastra, que pasa por encima y quisiera tirarme hacia abajo otra vez, y una más. Pero ya no quiero, ya no quiero más, voy a dar pasos, lo sé, voy a avanzar, voy a terminar encontrando eso que se busca. Por algo sigo buscándolo, si esa búsqueda no tuviera fin creo que me daría cuenta sola que no tiene sentido, pero por algo sigo aquí, parada.
A veces el pensamiento se encierra como en una jaula. Más, siempre he querido liberarlo, es hora de darme una oportunidad, de razonar, de dejarme llevar, de dejarlo huir conmigo. ¿Huyamos juntos? Siempre he querido decir eso, y hacerlo. No es que no quiera a nadie, pero tal vez mi corazón de pronto se siente demasiado libre.
Y si, se supone que debiera haber aprendido que los relojes no valen, eso me alegra, al menos soy consciente de ello. El tema es que debo interiorizar eso, quizá este sea una especie de primer paso para hacerlo… escribirlo. Exacto, me lo he dicho muchas veces, y tal vez he hecho esbozos de escritura, pero resulta que cuando dejo que salga de verdad, cuando hago que brote en serio en el papel es distinto, es como poner todo tu yo en algo que amas hacer, y lo he aprendido a amar, y quiero que esta vez sea de verdad.
Mirar las nubes, ¡Sí! Un pasatiempo lejos de los mejores. Muchas veces me he preguntado qué es lo que esconde ese cielo que tanto me atrae, de noche y de día, siempre trae algo especial.
Son tantas cosas las que pasan por mi cabeza. Lo sé, sé que mi cabeza no es la única que tiene muchas cosas. No quiero tampoco que suene importante pensar que tengo muchas cosas en mi mente, pero a mí me gusta eso, a veces. ¿Por qué no admirarme de aquello? Si lo quisiera podría crear mil historias, suena soberbio y engreído, pero las he creado. Quizá no todos tienen que conocerlas. Bueno, la verdad todos se han creado mil historias inconcretas en la cabeza, es tiempo de que admire las mías, de que no sufra por ellas, de disfrutarlas, de valorar eso que pienso, eso que sueño, que me merezco, que me hagan reír, que me hagan soñar sin miedo, porque son mías y soy especial, como cada estrella que brilla de noche, todas brillan de forma diferente y especial.
Debo empezar a darme cuenta de que soñar despierta también puede ser bueno, aparte es bonito, el punto es usarlo bien.
De momentos me siento algo estúpida, o ridícula. Pero, qué más da, esa quizá es mi manera de descubrir el mundo, más vale la pena vivirlo… y puede que no sea estupidez, quizá es parte de mi ingenuidad en algunas cosas. Pues si con estupidez puedo ser un poco más feliz, bien venidas sean también las equivocaciones y los errores. Sólo son errores de cálculo… No soy una máquina, ni soy perfecta, tampoco quiero desvivirme más por serlo, prefiero desde ahora entregar lo mejor de mí, pero sin sufrir por ello. Por qué sufrir si es lo mejor que estoy tratando hacer?
Puede ser una forma de volar, de ver las cosas desde otra perspectiva, desde otro despertar o con otro espejo. Abrir los brazos para que el viento me golpee la cara y me haga reaccionar cuando lo necesite.
Ya basta de trapos, yo también puedo ser hermosa, puedo ser la mujer, le joven, la niña que soy. Puedo regalarme caminatas y miradas sin temor, puedo entregarme a la ensoñación, a entregar la libertad del amor, y darme también esa libertad a mí, compartirla, hacerla crecer, y dejar fluir así el espíritu colectivo, esa cosa rara que ni uno de nosotros puede explicar porque si se explica ya no es.
Y porque soy hija de todo esto, de eso que viene de la tierra, igual que otros, merezco también fundirme con alguien, compartir todo esto, ser compañeros, amantes, amigos, los mejores, y no digo inseparables porque cada uno debe ser uno y dos a la vez.
Puedo exhalar libertad, amor, verdad, vida. Puesto que soy libertad, amor, verdad y vida igual que tú, igual que otros, igual que la naturaleza que me rodea, o ¿yo la rodeo a ella?
Debo reírme a mis anchas, haciendo acción lo que somos, felicidad, ganas de vivir, de amar, de sonreír y de sembrar un buen momento para otros.
De alguna u otra forma siempre he querido yo misma perder la esperanza. ¡Qué tontería!, ¿cómo perder eso, que es tan precioso? Y que en el fondo es lo que nos mantiene a todos dándole sentido a lo que hacemos a diario…
Encontraré los caminos, y los encontraré con alguien más, todo es dualidad, ¿no? Encontrar los caminos en compañía es más divertido y a mí me gusta divertirme, es naturaleza humana.
Quiero sorprenderme inacabablemente del mundo, de las personas, de las situaciones que la vida regala, vivir lo que debo vivir, mirar si es que debo sufrir, sonreír si es que es momento, y reconocer esos momentos, no hacerles el quite. No puedo hacerle el quite a la vida, debo re descubrirla, amarla otra vez, abrazarla, ¡¡quemarme con ella!!
Maravilla, magia, no sé cómo llamarlo. Hacerme mágica, todos llevamos una magia hermosa, bella, maravillosa, luminosa dentro y visualizar todo eso debe ser una de las experiencias más gratificantes, y alegres, felices de lo que es vivir.
¿Cómo no nombrar una pompa de jabón, o un diente de león? Son otras de mis experiencias favoritas, es que tienen todo lo que podría pedir, me hacen sentir casi todo lo que mi corazón quisiera ver, quisiera atesorar.
Y nada va a destruir mis sueños, mis anhelos, mis deseos, mis amores. Aunque algunos piensen, o yo misma llegue a pensar que son inalcanzables… ¡ESO NO ES CIERTO!,¿ qué podría impedirlo? Si lo único que no podemos impedir es morir, somos humanos, lo sé, pero también tenemos dentro una parte poderosa y divina, claro que no se compara a Dios. ¡Pero somos un trocito de Dios!, y tenemos amor, la energía máxima.
Voy a soñar, a vivir mi cuento de hadas, mi película, mi libro favorito. Loca, llámenme como quieran pero esa locura la dan las ganas de amar, de abrazar todo, de perdonar y perdonarme. De avanzar y no quedarme, de crecer de conocer de alcanzar un dejo de sabiduría de trascender, de entregar, y por el hecho de entregar, cosechar, de amar con locura una y mil veces, porque el amor es eterno, sólo se transforma, se traspasa, pero ¡no se acaba jamás!
De soñar y abrazarte, de mirar las estrellas con esa compañía amorosa, de esa compañía especial, de caminar tratando de captar con mis ojos todo eso que está a mi alrededor, cada detalle que tiene un qué, un algo, una belleza única. Tú, yo, yo soy belleza única también, no hay otra igual a mí, suena tan cliché, pero es la verdad. Dónde encontraré a alguien que tenga los ojos exactamente igual s los míos, que tenga mi pelo, mis uñas, mis manos, mis piernas largas, mi barriga, mis labios, mi nariz mis brazos?. En ningún rincón del mundo, ni del universo…
Dejarme arrastrar por una estrella fugaz, nada me pertenece pero a la vez podría pertenecernos todo…
Sentarme de noche mirando la Luna, tal vez de cerca mirarla no sea igual, pero me quedo con la imagen preciosa que mis ojos me permiten observar, y gracias al universo, a Dios, al espíritu máximo por esas oportunidades indescriptibles de poder observarla, y poder luego descubrir todo el universo escondido en la mirada de otro, entonces, si el universo se esconde la mirada de otro… también lo hace en mi mirada…
Eso, mucho más, voy a lograrlo, porque he dado de golpe otra vez. Siento que me enfrento otra vez cara a cara con eso que ya sé, pero que a veces olvido. Me está mirando, me está esperando, todo aquello que me merezco por el simple hecho de ser y de vivir, de seguir viviendo, porque tengo algo, y no solo algo, hay mucho para mí, el universo es infinito, el espacio infinito, el amor infinito, por eso para mí también hay cosas infinitas, y que llegarán, muy pronto, de hecho están llegando a mi vida en este preciso momento, y siempre han estado ahí, para ser exactos, esperando el momento preciso, el momento en el que me diera cuenta de que existen para que las pudiera ver. Es el momento de que abra los ojos y viva mi sueño de que haga lo que el corazón dicta, y lo que pasa también por la cabeza, es el momento de darme un abrazo, de colgarme del cuello del amor, y de todo lo que tiene para mi, de todo lo que me regala, me ha regalado y me regalará para siempre.
Yo, AMO.